Cuando digo vive, no lo digo como una moda, sino como un llamado: ¡atrévete a sentir, a perdonar, a soñar! Y Vi VAN… me recuerda que no es sobre lo material, sino sobre la vida plena, esa que se construye cuando reconoces que Dios es el centro y que, con Él, todo tiene razón de ser.

Conocer a Lidia (Lily) López es de inmediato contagiarse de una hermosa sonrisa que invita a sonreír junto a ella, visitar sus redes sociales o conocer sus proyectos es un paseo inspiracional. Sin embargo, Lily tiene mucho que contar y mucho que enseñar a través de su experiencia como sobreviviente de cáncer de mama. En Boga La Revista tiene el honor de unirse a la conmemoración del ‘Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama’, con esta entrevista especial a la gran y admirable, mujer, madre y profesional Lidia López.

  • Habiendo vivido la experiencia con tu madre ¿Cómo fue recibir la noticia de tu propio diagnóstico? ¿Qué pasó por tu mente en ese instante?
    Recibir la noticia fue como revivir una historia que pensé que ya había cerrado. Había caminado ese camino de la enfermedad con mi madre, y nunca imaginé que un día tendría que recorrerlo en carne propia. En ese instante, sentí que el tiempo se detuvo… fue una mezcla de miedo, incredulidad y una pregunta que me atravesó el alma: “¿Señor, otra vez?”.
  • ¿Cómo manejaste la noticia del diagnóstico con tu hijo?
    Alan William tenía 6 años, pero más sabio de lo que yo creía. No podía ocultarle lo que pasaba, porque los niños sienten lo que no se dice. Le hablé con amor, con la verdad, pero desde la fe. Le expliqué qué mamá estaba pasando por una situación de salud que se reflejaría en mi físico con la perdida del cabello y más tiempo en casa de lo normal,
    pero que no se preocupara porque todo iba a salir bien , y que juntos íbamos a superarla. Fue impresionante cómo su ternura se convirtió en fuerza para mí. Cada abrazo, cada sonrisa, era una razón para seguir luchando. Aprendí que los hijos no solo necesitan que las madres sean fuertes; también necesitan verlas humanas, pero con esperanza.
  • ‘¿Por qué a mí?’ suele ser una inquietud recurrente en situaciones como las que atravesaste: ¿En algún momento enfrentaste la incertidumbre de la búsqueda de esa respuesta?
    Sí, la enfrenté, pero solo una vez, pues decidí no seguir preguntando de esa manera y empecé a preguntarle PARA QUÉ . Con el tiempo entendí que con esa pregunta la respuesta tendría más significado, pues me llevaba a una introspección y a una intimidad con Dios nunca antes experimentada. Dios no se equivoca. A veces nos quita lo
    superficial para revelarnos lo eterno. Desde ahí entendí que había una misión más grande detrás del dolor.
  • ¿Cuál consideras fue tu principal ‘arma de batalla’?
    La fe. Sin lugar a dudas. Mi relación con Dios fue mi escudo y mi espada. No hubo tratamiento, palabra médica o pronóstico que me diera más fuerza que Su presencia. Mi arma fue orar, creer, agradecer incluso en los días difíciles. Cuando no tenía fuerzas, me sostenía Su promesa de que todo obraba para bien. Aprendí a rendirme, pero no a
    rendirme en derrota, sino en confianza.
  • ¿Cómo encontraste la inspiración para crear nuevos proyectos, en especial con la línea inspiradora en la que te destacas?
    Mi seguridad en Dios era tal que seguí mi vida lo mas normal que pude, y en vía de consecuencia seguí creando y buscando la manera de alcanzar mis metas, había decidido que no moriría en el víspera, que si la muerte me tocaba pues me encontraría feliz y plena.
  • Este quizá sea uno de los temas más difíciles y menos mencionados, pero muy necesarios: ¿Cómo enfrentaste los cambios físicos que vinieron como resultado del proceso de la enfermedad? Fue uno de los mayores retos. Perder partes de mí que yo asociaba con mi feminidad fue doloroso. Mi cabello, mis senos, las uñas de mis pies, ganar peso (yo siempre fui atlética), simplemente me veía en el espejo y no me reconocía. Lloré frente al espejo, me sentí vulnerable, débil… pero también aprendí a mirarme con nuevos ojos. Entendí que mi valor no estaba en mi cabello, en mi cuerpo o en mi apariencia, sino en la fuerza que habitaba dentro de mí. Me reconstruí emocionalmente antes que físicamente. Hoy, cada cicatriz me recuerda que sigo viva y que Dios me dio una segunda oportunidad.
  • ¿Cuál es la diferencia entre la Lily de antes y después del diagnóstico? La Lily de antes vivía con prisa. La de ahora vive con propósito. Antes quería tener el control; ahora sé que todo está en las manos de Dios. Antes buscaba agradar; ahora busco servir. Hoy, cada amanecer es un regalo, cada respiración es una promesa y cada día es una oportunidad para agradecer. El cáncer no me robó nada, me lo devolvió todo: mi fe, mi autenticidad y mi gratitud por la vida.
  • ¿Qué significado ha cobrado para ti la campaña ‘Octubre Rosa’? ‘Octubre Rosa’ ya no es solo un mes, es un recordatorio vivo de esperanza, unión y conciencia. Es una oportunidad para decirle al mundo que la detección temprana salva vidas, pero también para honrar a las que luchan, a las que sobrevivieron y a las que partieron dejando su luz. Para mí, es un tiempo de testimonio, de recordar que Dios transforma las batallas en victorias silenciosas.
  • En base a tu experiencia: ¿Cómo te gustaría que las personas en medio de un diagnóstico de cáncer u otra enfermedad empezaran a ver la vida? Me gustaría que la vieran como un proceso para llevarte a un nivel mas alto en tu evolución. Que entendieran que incluso en medio del dolor, hay belleza. Que no se enfoquen solo en lo que perdieron, sino en lo que aún tienen: la oportunidad de amar, de reír, de creer. Que no teman pedir ayuda, y sobre todo, que nunca se desconecten de Dios, porque Él sigue obrando milagros, incluso cuando no los entendemos.
  • En ese mismo orden: ¿Qué significado tienen para ti las palabras ‘vivir’, ‘vive’ o la tan viralizada en redes sociales ‘Vi VAN’? Para mí, vivir es una declaración espiritual. No se trata de respirar, sino de hacerlo con sentido. Vivir es agradecer, servir y disfrutar cada momento sabiendo que estamos de paso, pero con propósito eterno. Cuando digo vive, no lo digo como una moda, sino como un llamado: ¡atrévete a sentir, a perdonar, a soñar! Y Vi VAN… me recuerda que no es sobre lo material, sino sobre la vida plena, esa que se construye cuando reconoces que Dios es el centro y que, con Él, todo tiene razón de ser.
  • Comparte los canales o plataformas digitales donde nuestros lectores puedan conocer más de ti. Pueden conocer más de mi historia, mis conferencias y mis proyectos a través de @lilylopezr @eldiariodeunasuperheroina en Instagram y en mi página Web eldiariodeunasuperheroína.com (#DSH), donde comparto mensajes para quienes están listos para despertar sus superpoderes y vivir una vida extraordinaria desde su propio diseño.

One response to “Lily López: La Superheroína que venció al cáncer y convirtió su lucha en inspiración”

  1. Me encantó! Bonita entrevista.

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